G. y yo paseábamos, como solemos hacer cuando quedamos, de tienda en tienda. Creo que en aquella excursión en concreto buscábamos unos botines negros con un poco de tacón para ella... y tras una veintena de tiendas, no exagero en la cifra, terminamos en el H&M de Paseo de Gracia a ver qué restos de rebajas quedaban por explorar.
Vaqueros varios, vestidos dignos de un Prom in USA no muy lustrosos, las típicas cosas no feas pero que sólo quedan en tallas 34 y 46... y en los colgadores principales, con estas etiquetas rojas típicas H&M de rebajas con números tan bonitos para el bolsillo como 15€/10€/5€ estaba el vestido.
G. lo vio y me obligó a probármelo. "Es como un Herve Leger". Allá que me lo cogí y me encaminé al probador. De nuevo G. me increpó "¿A dónde vas con la talla L? ¿No ves que estos vestidos son ajustados? Llévate la M, anda!". Y así lo hice. Probé ambas no muy convencida. El vestido, que ajustar ajustaba hasta el alma y la dejaba aprisionada bajo la tela violeta, era muy bonito, pero realmente atrevido. G. no dejó paso a las dudas "L... Cuesta 5€, te lo llevas sí o sí. Y en la M!!".
El vestido vino a casa. Le di una nueva oportunidad y lo combiné con las sandalias negras de Jimmy que todavía no he tenido ocasión de estrenar. ¿Y sabéis cuando os veis en el espejo y pensáis TOO MUCH? Yo lo que pensé fue lo siguiente:
"... si fueses a algun evento de alfombra roja... puede que con un par de chupitos de tequila encima antes de ponérmelo, porque mira que marca el cabrón... y con estos tacones... qué vergüenza porelamordedios, salgo a la calle así y paro el tráfico... pero qué pasa que no tienes abuela?? pero es que es verdad... que si me planto en un recinto deportivo con esto el centro de atención no sería la pelota, sería yo... Ay, por qué le he hecho caso a G.???..."
Y el vestido se quedó en la percha, esperando la oportunidad de ajustarse a mi cuerpo en alguna ocasión oportuna y también a la espera de ver qué compañeros de fatiga llevaría como zapatos.
Tengo muchos amigos acuario, no hay explicación para el fenómeno, ergo muchas fiestas de cumpleaños pasadas y por venir. Dudando a cuál de ellas iba a llevar la joya (porque ponerse este vestido es una decisión comparable a imponer una opinión o tener claras unas creencias, un manifiesto prácticamente) le di vueltas. Era demasiado para todos ellos y pensé en estrenarlo en el cumpleaños de mi amigo Melón que ya que falté al último la entrada tendría que ser espectacular... Pero luego se me planteó un evento previo digno digno: fiesta final de rodaje de mi compañera de piso en casa (y con el incentivo de querer impresionar, mujeres del mundo que tenéis lado malvado como yo me entenderéis, este efecto de "Ah sí? Pues mira y llora...").
Hice pruebas en días previos, seguía pensando que tendría que empezar a beber antes que cualquiera para no parecerme una mala idea. Una hora antes me vestí y me lancé a la búsqueda del calzado perfecto, gritos y quejidos varios incluidos. "No tengo zapatos que vayan con este vestido!!!!!!!". "Por el amor de dios, L., tienes 80 pares!!!" me chillaba mi compañera de piso.
No quería pasarme con el tacón para compensar el efecto too much pero de perdidos al río y me enfundé finalmente unos botines negros de 13cm. Labios rojos, uñas a juego, taconazos y ni la posibilidad de llevar ropa interior con costuras...
Me vi en el espejo y lo supe. Me gusta. Y no había bebido nada (ni hizo falta en toda la noche).
El vestido causó efecto... pero en mí, no en quien quería. Porque después de un par de horas sustituí los botines por patucos rosas, y me cubrí con una sudadera XL de los NY Yankees. Pero la idea daba vueltas en mi cabeza... Me he enamorado... de Herve.

Desde la fiesta hasta el minuto contante presente vivo que visito diariamente la web sin parar. Los quiero todos. No estaba convencida hace unas semanas y ahora no puedo dejar de pensar que vestiría cada día con un vestido de la colección de invierno.
Hasta los de la pre-spring me tienen enamorada (tanto que he visto uno del estilo, de nuevo en H&M, no por 5€ desafortunadamente... y ya planeo su adquisión).Estoy tan impresionada de mi nuevo amor que estoy convencida de que por un Herve dejaría hasta de comer para que me quede como a Gisele Bundchen. (No sufráis, eso no va a pasar, y aunque lo hiciese, seguiría siendo curvilínea como la que más).
¿Conclusión?
Acabaría famélica. Pobre. Alcohólica.
(necesitada de chupitos cada vez que me pusiera uno y saliera a la calle, con lo que cuestan sin dinero para comida, con alcohol únicamente en el estómago... vaya estampa!!).

Pero he caído y no hay retorno.
Y todo esto es culpa de G. (toma esa!!)
L.
(que por primera vez en mucho tiempo escribe in love y no de zapatos...)
pd. BONUS TRACK
gracias a G. he sabido de lo siguiente, atentos a la imagen y encuentren las 7 diferencias entre el Herve de la pre-spring colección arriba de la foto y el vestido nueva colección de Mango a 25€...
Qué fuerte! (y qué suerte para mí!)

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